voy camino al trabajo en autobús
y pienso:
así viajan los viejos pescadores

sentados en pequeños bancos
unos junto a otros,
balanceándose sobre el capricho del oleaje,
hundiendo su esperanza en el agua oscurecida

tal vez sea la nostalgia del trirreme,
esa cosa sobada de las latas de sardinas
o cualquier otra evocación flotante

la madrugada emerge oscura como el fondo oceánico,
la niebla matutina es desplazada por el humo
y los camiones pasan a los lados
imitando el cantar del flujo y el reflujo

a veces me pregunto
si todavía abrazamos ese oficio,
si no buscamos con la aurora y el ocaso
navegar estos negros mares de concreto.
o si no pende aún de un hilo nuestra suerte
cuando salimos a la calle no a conquistar el pan,
sino los peces


[este poema aparece publicado en el número correspondiente a diciembre 07-enero 08 de la revista Tierra Adentro]