tienes aroma derrapante,
olvidadizo y olvidable

hueles a veces a jazmines, cuando te busco en el jardín,
y a humo y a esperanza cuando espero el autobús
en la avenida

a veces el olor que emana de tu pecho
es parecido al de una ropa recién nueva
y otras parece pleno de lavanderías

tu aroma es errabundo,
solitario, vagabundo

hueles a viaje y a equipaje,
a polvo y guardapolvo

tienes aroma a lluvia arrepentida
de caerse

pero a pesar de todo,
a pesar de escaparte casi siempre,
a pesar de no atrapar tu aroma
y a pesar de no hallar
ni por vía de sabuesos
tu rastro perdedizo,

eres mía,
como siempre se son
un olfato acucioso
y una flor muy oculta,
mutuamente

[este poema forma parte del Raíces de sangre y oro (Icocult, 2005), y como lo desempolvé para otros fines, aprovecho para copiarlo y ponerlo aquí]